La Medalla Milagrosa es una de las medallas religiosas más llevadas del mundo. Su diseño no lo inventó ningún orfebre: según la tradición, lo describió la propia Virgen.
París, 1830: las apariciones a Catalina Labouré
En 1830, una joven novicia de las Hijas de la Caridad, Catalina Labouré, vivía en el convento de la calle del Bac, en París. Ese año contó haber visto varias veces a la Virgen. En la aparición del 27 de noviembre, la Virgen le mostró una medalla y le pidió que la mandara acuñar, con la promesa de que quienes la llevaran con confianza recibirían grandes gracias.
Las primeras medallas se hicieron en 1832. Se difundieron tan deprisa, y se le atribuyeron tantos favores, que la gente empezó a llamarla «la medalla milagrosa». Catalina Labouré fue canonizada en 1947.
Qué significan sus dos caras
En el anverso aparece la Virgen con los brazos abiertos y rayos de luz saliendo de sus manos, que simbolizan las gracias que concede. Alrededor lleva la oración: «Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos».
En el reverso están la letra M con una cruz encima, los dos corazones (el de Jesús, coronado de espinas, y el de María, atravesado por una espada) y doce estrellas alrededor.
Su fiesta
La fiesta de la Virgen de la Medalla Milagrosa se celebra el 27 de noviembre, en recuerdo de la aparición en la que Catalina recibió la medalla.
Cómo llevarla
La Medalla Milagrosa se lleva al cuello, cerca del corazón, aunque también hay quien la lleva en la muñeca. Algunas ideas:
- Con cadena de malla tejida, como la Medalla Milagrosa de acero bicolor.
- En un choker rígido, más actual: el choker con Medalla Milagrosa.
- Bordada con perlas o cristales, para quien quiere una pieza única: la Medalla Milagrosa bordada.
- En pulsera de tela: la pulsera de la Virgen Milagrosa.
Es un regalo precioso para alguien que pasa por un momento difícil, que espera un hijo o que necesita, sencillamente, sentirse acompañado.